Fantasmas del pasado

De Andrea no parla Català

En la última noche que viví en suelo mexicano, la noche del 3 de junio del 2008, sentada en mi sofá amarillo (by the way… ¿qué sería de él?) y con mi iBook G4 (que aún funciona) en las piernas, se me ocurrió fundar Andrea no parla Català. La finalidad era básicamente comunicar de una forma eficiente a mis amigos y familia mis peripecias por Barcelona, evitando tener que repetir información a unos y a otros. Durante el primer año que estuve aquí mi blog era mi diario, algo así como una oreja a quién contarle mis impresiones —por lo general bastante melancólicas— de la ciudad, sobre las personas que iba conociendo y sobre las situaciones del día. También me gustaba enviar mensajes codificados que —según yo– solo personas específicas entenderían. Disfrutaba mucho escribiendo, era para mí como un ritual de limpieza. Algunas veces hasta me sentía orgullosa de lo que escribía, solo para después pensar que era basura pero que lo publicaría anyway ºoO(de cualquier forma nadie lo va a leer). Lo cierto es que tenía pocas distracciones, prácticamente trabajaba todo el tiempo y las únicas personas que conocía eran mis compañeros de trabajo. La nostalgia, la pinche tristeza y un enorme sentimiento de fracaso no me dejaban levantar la cabeza más que para describir cielos bonitos que por alguna razón me hacían sentir más nostalgia, más pinche tristeza y mayor fracaso. Escribir en mi blog me distraía y me hacía ilusión pensar que alguien me leyera a miles de kilómetros ºoO(aunque de cualquier forma nadie lo va a leer).

Andrea no parla Catala

Con el cansancio de estar siempre triste tiempo, asumí el compromiso de cambiar de actitud a como diera lugar. Con mi sonrisa —un tanto forzada al principio, he de decir— llegaron nuevos trabajos, personas amables, días más alegres, nuevas experiencias, amor, gatitos y estabilidad —por resumir años en un puño de palabras— y poco a poco Andrea no parla Català fue perdiendo el sentido y Andrea fue aprendiendo Català. Ahora mi blog, mi blogcito, está flotando en el ciberespacio como epitafio de una época de confusión, tristeza, deudas y muchísimos aprendizajes. Leerlo me hace ser consciente de mi presente, de cómo llegue a hoy, y me ayuda a enfocar la vista en lo valioso de cada momento y a seguir permanentemente soltando.

Hace poco, my dearest Paco, Paquetes, me preguntó por mi blog y me dijo cosas que me picaron en los ojos muy lindas con respecto a lo que escribía. Me perfumó las orejas con sus palabras y le dije que estaba preparando un blog sobre un tema en específico que iba a disfrutar mucho —se está cocinando, espérenme tantito—, pero el insistió en mi lavandería pública de trapos sucios personales. Desde entonces he estado pensando en retomar Andrea bla bla bla… pero el blog de una “obsesiva en tratamiento, compulsiva controlada, racionalizadora de todo, sensible hasta no poder más, enamorada desde el “mucho gusto”, coleccionista de cosas que sólo me pasana mí, observadora de cielos, clavada en los detalles, feliz por convicción, melancólica por karma” no se si es lo que más me llama en esta “nueva etapa algo más sonriente”…

Reflexionando en todo esto, hoy me estreno aquí, con la firme intención de lavar mis trapos retomar el buen hábito de reflexionar y ejercitar la escritura de bajo filtro, que escribiendo se escucha y se aprende de uno mismo. He decidido conservar el título, que, aunque es bien largo, me resulta harto simpático —aunque ya no sea del todo veraz—ºoO(de cualquier forma nadie lo va a leer).

Ya ves, Paco. Por tu culpa.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *